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Daniel Ulibarri

Pasa la vida


“Mi madre tuvo 15 hijos -contó un tipo-.

Mis hermanos y yo la tenemos en un pedestal. La otra noche mi papá la bajó del pedestal. Ahora vamos a ser 16 hijos”.


“Su carro quedó afinado -le dijo el mecánico a don Algón-. Son 20 mil pesos”.

“¡Sia tonto! -se sobresaltó el señor-. ¿Pero quién lo afinó? ¿Andrea Bocelli?”.


El vendedor de seguros le dijo al cliente que se resistía a comprar uno:

“Piense en lo que hará su esposa cuando usted emprenda el viaje que no tiene retorno”.

Replicó el sujeto:

“Pienso que hará exactamente lo mismo que hace ahora cuando emprendo los viajes que sí tienen retorno”.


Astatrasio Garrajarra, ebrio consuetudinario, regresó a su casa después de una de sus acostumbradas papalinas.

Llegó en horas de la madrugada, todavía poseído por los humos del alcohol.

Trabajosamente se desvistió y se metió en la cama.

Su esposa, entre dormida y despierta, le preguntó:

“¿Sos vos, Tacho?”.

Contestó el temulento:

“Si no soy yo vas a ver la que se va a armar”.


Flordelisia, joven mujer sin ciencia de la vida, y su novio Pitorrango tenían relaciones bastante íntimas.

Un día ella le informó que estaba un poquitito embarazada.

“¡Cómo es posible! -se azoró el muchacho-. ¿Qué no tomaste alguna precaución?”.

“Ninguna” -confesó la chica.

“¿Por qué?” -quiso saber el tribulado novio.

Explicó Flordelisia:

“Es que hace tiempo tuve una experiencia igual, y pensé que había quedado inmunizada”.


Antes de comenzar la misa un grupo de feligreses le pidió al padre Arsilio:

“Por favor, señor cura, háblenos acerca de la crisis económica, de la falta de dinero, de lo mal que se van a poner las cosas”.

“Está bien -accedió el buen sacerdote-. Pero diré el sermón después de la colecta”.


Doña Panoplia de Altopedo, señora de buena sociedad, le dijo a su amiga doña Gules:

“Tenés tan poco mundo que estoy segura de que ni siquiera sabés hacer bien el amor”.