octubre 29, 2020

Paralización y polarización

Es impresionante la espiral de destrucción que ha significado la pandemia: enfermedad, muerte, pérdida de empleos, quiebra de empresas, restricciones de contacto social, incertidumbres, miedos.

Las personas en todo el mundo estamos enfrentando, en una u otra manera, pérdidas y duelos.

Nos estamos despidiendo de una forma de vivir en el mundo al tiempo que el alumbramiento de la nueva realidad continúa siendo una fotografía borrosa.

Este tránsito entre una y otra realidad pasa, necesariamente, por una destrucción significativa de lo que, según nosotros, era cierto e inamovible hasta hoy.

¿No es suficiente la dosis de destrucción que ha traído el Covid?

¿Por qué acelerar voluntariamente el proceso destructivo en el que estamos inmersos?

La pandemia ha hecho que la estabilidad económica sea aún más precaria, y millones de personas ahora están haciendo el cambio impensable de tener vidas relativamente cómodas a no saber de dónde vendrá su próxima comida.

Más de 50 bloqueos persisten en diferentes partes de Costa Rica, según el último reporte de las autoridades, pese a que el Gobierno anunció el domingo que desistía de negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que llamaba al diálogo para resolver la situación financiera.

Los manifestantes dicen que el Gobierno insiste en un diálogo con cada uno de los sectores, cuando lo que se requiere, según ellos, es una mesa nacional que involucre a todos.

Hasta el momento, el Gobierno no se ha referido a la petición de presentar los documentos que confirmen que desiste de buscar el préstamo de facilidades extendidas del FMI.

Este préstamo supondría fondos por US$ 1.750 millones de dólares a cambio de una serie de ajustes económicos por parte del Estado.

Las manifestaciones comenzaron el 30 de septiembre, en rechazo a la propuesta de acuerdo del Gobierno con el organismo internacional por un crédito por US$ 1.750 millones, que, según el Gobierno, buscaba sanear las finanzas públicas.

La propuesta contemplaba un incremento del impuesto a los bienes inmuebles y a las transacciones bancarias. También un nuevo impuesto extraordinario sobre la renta.

Costa Rica enfrenta un déficit fiscal superior al 8% del Producto Interno Bruto, que podría alcanzar el 9,6% en junio de 2021, según el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (IICE/UCR).

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