Daniel Ulibarri

Paraíso

 
Cuando veo un par de jóvenes
y supongo que están follando y ella
toma pastillas o usa un diafragma,
sé que esto es el paraíso.
 
Los viejos han soñado toda su vida con
-vínculos y gestos empujados a un lado-
una cosechadora obsoleta, bajando a todos
los jóvenes por ese largo tobogán hacia la felicidad.
A la felicidad, sin fin.
 
Me pregunto si alguien me miró,
cuarenta años atrás y pensó:
 
Esa será la vida; ya no habrá Dios,
ni sudor en la oscuridad sobre
el infierno y eso, ni tendrá que esconderse
lo que piensa realmente de los sacerdotes.
 
Él y su suerte irán por el largo tobogán
como malditos pájaros libres…
 
Más que palabras, me viene el pensamiento de ventanas altas:
ese cristal que comprende al sol, al aire azul profundo,
que muestra nada, que está en ninguna parte, pero es interminable.
 
 

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