Toda pandemia es un documento para el futuro

La actual emergencia sanitaria y otras del pasado dejan aprendizajes sobre el comportamiento humano, esto es, la forma en como percibimos la realidad y las decisiones que tomamos.

¿Hacemos lo que están haciendo los demás o vamos a contraflujo?, ¿le creemos ciegamente al líder político por el que votamos?, ¿ahora más que nunca aprovechamos para denostar al gobernante que siempre hemos visto con animadversión?, ¿qué implicaciones tiene todo esto en nuestra salud?

Durante la gripe porcina H1N1 de 2009, se estima que murieron en el mundo cerca de 400 mil personas. Según el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, el virus infectó, en ese país, a 60 millones de individuos, de los cuales 274 mil fueron hospitalizados y 12,469 fallecieron.

Luego de un análisis, se observó un patrón: hubo más muertes en los estados considerados republicanos.

Conviene recordar el contexto. Barack Obama despachaba en la Casa Blanca, sus adversarios políticos descalificaron sus medidas preventivas como una forma de minar su capital político.

En cadenas como Fox News se escucharon opiniones de analistas que pedían hacer justo lo contrario a lo que recomendaba la administración Obama.

El mismo Donald Trump advertía que la vacuna podría ser muy peligrosa.

Los ciudadanos empezaron a razonar qué harían, vacunarse o no. Su ideología inclinó la balanza, «tomaron partido».

Los simpatizantes demócratas se vacunaron más que los republicanos, lo que para muchos expertos explica que la enfermedad tuviera efectos más adversos en estados con esa inclinación política.

La tribu encima del individuo. Quizá una de las mayores enseñanzas que estamos viviendo es que son más efectivos los mensajes donde se involucra el interés colectivo, que donde se hace una invitación a actuar por interés individual.

Así, es más poderoso hablar de «si salís de casa exponés también a tus familiares queridos» a «cuidáte, no salgás por tu bien». De alguna forma nuestro instinto gregario privilegia la manada. Por eso funcionan las iniciativas colectivas altruistas. La fuerza tribal opera también en sentido opuesto. Es así como de pronto el individuo sigue ciegamente a la tribu, aunque no entienda (por ejemplo, las compras masivas de papel higiénico), deduce que los demás saben algo que él no conoce y por ende más le vale actuar como los demás.

Aún falta mucho por aprender de esta pandemia, no sólo en materia biológica, también desde la psicología y la sociología.

Calma…

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