octubre 24, 2020

En ocasiones no debemos hacer demasiado caso a las palabras.

Pensemos, por ejemplo, en el fabricante de ascensores que instaló uno en aquel edificio de cien pisos.

Para probarlo el propietario subió hasta el último. Cuando quiso bajar, el elevador no funcionó.

El dueño llamó por teléfono al fabricante.

Éste le dijo:

“Fíjese en el nombre: Es ascensor, no descensor”.

Hay quienes se oponen al uso da palabra “matrimonio” para designar a las uniones entre personas del mismo sexo.

Aducen que esa palabra viene del vocablo latino que designa a la madre. Por lo tanto la unión de dos homosexuales no debe ser llamada matrimonio.

En respuesta alguien podría decir que la palabra “patrimonio” viene del latín “pater”, que significa padre.

Desde ese punto de vista la mujer no podría tener un patrimonio.

No hagamos demasiado caso a las palabras.

Por encima de ellas pongamos la equidad y la justicia, el sentido de igualdad, el respeto y comprensión a los demás.

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