septiembre 21, 2021

Un gato negro entre rosas,

empañado de lila bajo

un primer cuarto de luna,

los dulces aromas y el caldo

con olor a noche.

El jardín está muy quieto,

está aturdido por la luz de la luna,

contento con el perfume,

soñando como el opio sueña

con sus amapolas dobladas.

Las luces de luciérnaga se abren

y se desvanecen como las yemas

de la punta del resplandor dorado

tan bajo como tu dulce florece a mis pies.

Brillo de luna en hojas y enrejados,

puntas lunares atravesando arbustos.

Solo las caritas del deleite de las damas

de la noche están alerta y mirando.

Solo el gato, caminando entre las rosas,

sacude una rama y rompe el patrón a cuadros.

El agua se rompe por la caída de una hoja.

Entonces te venís tranquilo como el jardín

y blanco como las flores, hermoso como

las silenciosas chispas de las luciérnagas.

¿Ves esos lirios naranjas?

Conocieron mi ternura,

sabrán cuando yo me haya ido.

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