septiembre 30, 2020

Nosotros los interrumpidos

“Poco a poco nos vamos acercando a Vos…”.

Con letra de canción le decimos a la rutina amada que quizá pronto estaremos juntos otra vez.

Un refrán habla del bien que se tiene y que no es apreciado hasta que se le pierde.

No sabíamos lo valiosa que es la rutina cotidiana. De ella, y de uno que otro sobresalto, está hecha la vida.

Cuando el encierro por el coronavirus nos hizo interrumpir nuestras rutina cotidiana sentimos como si fuésemos nosotros los interrumpidos. No cabe duda, sin embargo, de que el ser humano es animal de costumbres.

Hay quienes son quienes son ellos y sus rutinas. En el confinamiento ya se hicieron otra, y la siguen con la misma fidelidad con que la que seguían la de la normalidad.

Lo anormal es no tener una rutina. Eso dirán quienes carecen del espíritu de aventura. Pero los aventureros igualmente tienen una rutina, la de las aventuras.

La mía no es tan aventurada. Es una anti-rutina rutinaria. Por ella doy gracias a los dioses. No se darán cuenta. Ellos también tienen su rutina.

Y, además, soy ateo. Muchas gracias. Amén.

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