Daniel Ulibarri

Todas esas cosas que nos unen

 

Hay nombres para todas esas cosas que nos unen: fuerzas fuertes, fuerzas débiles.

 

Mirá a tu alrededor, podés verlas: la piel que se forma en una copa medio vacía, puntas filosas oxidándose en los lugares donde se unen, juntas encajadas por su propio peso.

 

La forma en que las cosas se mantienen tan sólidamente donde quiera que hayan sido depositados y la gravedad, dicen los científicos, es débil.

 

Ver cómo la carne vuelve a crecer a través de una herida, con gran vehemencia, mas fuerte que la simple superficie inmaculada de antes…

 

Hay un nombre para eso en los humanos, cuando todo se vuelve más oscuro y complicado: carne orgullosa, que como toda carne, se enorgullece de sus heridas, las lleva como honores otorgados después de la batalla, pequeños triunfos clavados en el pecho.

 

Y cuando dos personas se han amado, mirá cómo es la cicatriz que forman sus cuerpos: más fuerte, más oscura y orgullosa; como un cordón negro hace de dos personas una sola.

 

Tejidos que nada más puede rasgar o reparar: son todas esas cosas que nos unen.

 

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