octubre 24, 2020

Querida niña, sacá tu cerebro del frasco.

Dejá de intentar perdonar a tus malos padres.

Si sos la hija de un par de idiotas, ese es tan solo otro obstáculo y podés superarlo…

Ya fue. Estás viva, niña. Pero estás mal…

De hecho, dejá de intentar liberar tu ira y tu odio…

Estás haciendo las cosas con buenas intenciones y lo mejor que se pueden, a pesar de todas las cosas horribles que te suceden.

A la mierda, ¿cierto? Por eso este texto.

Para dejarte, niña bella, unas selectas palabras sobre la mierda: tenés que sacarla, nena.

La claridad de la vulgaridad es una enorme fuerza y podés contar con encontrar una fuente de consuelo en la blasfemia.

Es útil expresar la ira sin culpas, ser dura frente al dolor. Y mucho cuidado con ese ritual de la clase alta tercermundista. La terapia NO es todo en la vida…

Lo importante no es la terapia que sigás, sino que te mantengás basada en el sentido de la realidad, y sea lo que sea lo que estés siguiendo, te preguntés repetidamente:

¿He alcanzado mi límite?

No te quedés atascada en los “hubieras“, “los tiempos” o “mágicos remedios”. No.

Vos podrías razonar igual, pero seguís insistiendo, niña:

¿Esto me ha llevado tan lejos como voy a llegar, y qué voy a hacer ahora?”

Ese problema es clave porque siempre has dependido del estatus quo y lo que dice tu madre.

¡A la mierda con tu madre clasista e ignorante!

Una vez que hayás llegado a esa conclusión, podés buscar ayuda de verdad.

La vas a necesitar.

Mi otro consejo no solicitado para vos es perfecto porque sé cómo y cuánto respondés a un buen cliché…

Respirá. El primer paso es aceptar lo que no podés controlar.

Querés una relación feliz que nunca será feliz, y querés oportunidades que cumplan las expectativas de tu clase, pero no lo vas a tener.

Tanta gente quiere en esta vida muchísimo que no se puede lograr. Como vos. ¿Cómo ves?

Entonces, se trata de aceptar lo que no podés controlar y los factores que están fuera de lugar. 

A veces ahí se deben quedar.

Eso, asumiendo que te interesa tener control y agencia sobre tus actos y no del qué dirán.

Podrías llegar a aprender a estar orgullosa de vos misma no solo por lograr lo que podés, si no por ya no castigarte por lo que no tenés.

No te veás en el espejo como un fracaso, niña. En realidad no has fallado tanto…

Fuiste en busca del cuento rosado que te habían contado y el problema con idioteces como esas es colorín colorado.

Pero no, niña: tu cuento no ha a acabado.

Vos podés niña, y ellos lo saben. Reíte de lo mucho que la vida apesta cuando sos prisionera de tu propia sangre.

Soltáte el pelo y descubrí tus propios valores y enredos. No los de tus padres.

Quizás no te convertirás en la persona más feliz que conocés, sino que simplemente te convertís en una cascarrabias ocasional y conservadora.

Pero ojo con lo que resentís… porque pueden ser tus inmensas ganas de soltar todos esos gases intestinales.

Un buen pedo mojado será la monumental catarsis que has buscado.

¿Qué importa si envenenás el aire de todas esas criaturas que te han rodeado?

Hay que matar a esos fantasmas que tanto te asustaron.

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