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Daniel Ulibarri

Niña

Querida niña, sacá tu cerebro del frasco.

Dejá de intentar perdonar a tus malos padres.

Si sos la hija de un par de idiotas, ese es tan solo otro obstáculo y podés superarlo…

Ya fue. Estás viva, niña. Pero estás mal…

De hecho, dejá de intentar liberar tu ira y tu odio…

Estás haciendo las cosas con buenas intenciones y lo mejor que se pueden, a pesar de todas las cosas horribles que te suceden.

A la mierda, ¿cierto? Por eso este texto.

Para dejarte, niña bella, unas selectas palabras sobre la mierda: tenés que sacarla, nena.

La claridad de la vulgaridad es una enorme fuerza y podés contar con encontrar una fuente de consuelo en la blasfemia.

Es útil expresar la ira sin culpas, ser dura frente al dolor. Y mucho cuidado con ese ritual de la clase alta tercermundista. La terapia NO es todo en la vida…

Lo importante no es la terapia que sigás, sino que te mantengás basada en el sentido de la realidad, y sea lo que sea lo que estés siguiendo, te preguntés repetidamente:

¿He alcanzado mi límite?

No te quedés atascada en los “hubieras“, “los tiempos” o “mágicos remedios”. No.