marzo 1, 2021

Entre la niebla mi ciudad se pierde, y yo me encuentro.

Desaparece la cercana sierra en un sueño de bruma,

y la alta catedral se vuelve una silueta

que en desconcierto buscan las palomas.

Los árboles de la Alameda son una vaga melodía;

la tarde se diría escrita.

En esa bruma me hallo, y me hallo bien.

El sol anda por otras partes. Que le vaya bien.

Yo ando entre nubes.

En ellas ando siempre, por eso el paisaje me resulta familiar.

Oigo voces venidas de muy lejos, y no les doy respuesta

porque a mí me gustan las voces venidas de muy cerca.

No ha llegado la tarde todavía.

Quizá no encuentra su camino.

Cuando llegue yo la estaré esperando -y a la noche también- aquí en la bruma.

Quien conoce el paisaje, y lo ama, lo puede mirar aun entre la niebla.

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