El barco de Jasón el argonauta,
barco que surca el rojo mar de vino,
es como el mar: igual a sí y distinto.
Perdió el timón ayer, perdió el ancla,

y va con otros nuevos. Esa máscara
que sal y sol bebió por el Euxino
es otra ya. Su mástil no es el mismo,
y su proa y su popa, laceradas,

por otras se cambiaron. Y me digo:
si ni un clavo siquiera el barco guarda
de lo que tuvo ayer, ese navío

¿es otro ahora o es el del principio?
Jasón, como su barco, también cambia.
Y cambio yo también mientras escribo.

Un pensamiento en “Navío

  1. Soneto muy bien logrado, con una frase final como debe ser: certera, envolvente, contudente.

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