Daniel Ulibarri

Naturaleza muerta

Hay una cierta tristeza en este cuerpo de agua junto a la pista,

juncos y malas hierbas, puñados de patos y naturaleza muerta. 

Y la vida es un frío ejercicio en mirar hacia atrás, de vuelta

a donde sea, estirando el cuello como una grulla en una cuenca.

En cuanto a las encinas, el viento caliente y las hojas que

fueron lenguaje: un parásito obsesivo, la humanidad en permanente exilio.

La ciudad iluminada de legislacion y terrenos llanos.

Las montañas se ahogan solas en aguas que huyen de la península.

Las mañas y ligereza y la fuerza corporal de juventud, todo se torna graveza cuando llega el arrabal de senectud…

El pensamiento que se centra en el planeta es el cercano anuncio de que el final se acerca.

La tarde se está volviendo noche. Ya no hay luz para leer. Ya casi no hay luz para vivir.

Entonces sí, el paisaje se vuelve negro.

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