octubre 17, 2021

Murió Don Juan, y por la infinita misericordia del Señor fue a dar al Cielo.

San Pedro, el apóstol de las llaves, no es tan misericordioso como el Padre, y le dijo al recién llegado que antes de entrar en el Paraíso debía pasar algún tiempo en el purgatorio.

Está bien -se resignó Don Juan-. Pero al menos dime cómo es el Cielo.

El portero celestial le hizo una descripción de las delicias que gozaría en la mansión de la eterna bienaventuranza. Exclamó el sevillano, pesaroso:

¡De lo que me estoy perdiendo!

Ahora -le pidió San Pedro- dime tú cómo fue la existencia que viviste.

Don Juan le describió su vida. Y pensó el apóstol con tristeza:

¡De lo que me perdí!

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: