Daniel Ulibarri

Cielo y aires en movimiento

 
Qué gran cosa sería si todos pudiéramos volar.

 

Pero elevarse en el aire no te convierte en pájaro.
 
Estoy harto del silbido de las burbujas de
 
champán y todos los que tienen algo por vomitar.
 
Las cosas que botamos: tramos de escaleras,
 
un rascacielos que se eleva desde las entrañas
 
y las facturas que pasan con la brisa de meses.
 
Es cierto, una vida libre está hecha de palabras.
 
Podemos arrugarla, tirarla a la basura o doblarla
 
entre los cuerpos de los ángeles, con la espera
 
de lograr una dirección permanente en el cielo.
 
El cartero me entrega mi vuelo de pájaros
 
persistiendo en la forma original del viento.
 
Ya sea que estén volando condenados a muerte
 
en fuego o destruidos por tijeras en el concreto.
 
Somos primero y siempre, ceniza en movimiento.
 
Alambres rotos, un huracán en cada extremo,
 
los camiones de bomberos que gritan por tierra.
 
Pero este incendio es el aire y su movimiento.
 
Levanten sus vasos más alto, tírenlos arriba y lejos.
 
Pocos conocen este tipo de alegría vertiginosa:
 
un cielo vacío, alas ardientes y movimiento…

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: