enero 21, 2021

Llegaron de repente y me dijeron:

No queremos entrar.

Me sorprendió esa súbita declaración, y les pedí que se identificaran.

Somos las moscas -me dijeron-. Habrá usted oído decir aquello de que «En boca cerrada no entran moscas». Eso es cierto. Pero si no entramos no es porque la boca esté cerrada, sino porque no queremos entrar. Tampoco en boca abierta entramos. Y menos si se abre para decir algo de interés.

No sé si esto que ahora diré sea interesante: el universo hizo a las moscas para molestar al hombre en la misma forma que el hombre molesta al universo: continuamente, y aburridamente.

Lo digo de cualquier manera, al cabo en boca abierta no entran moscas.

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