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Daniel Ulibarri

Milagros

Mientras crea en los milagros veré caer el sol en
el mar cada noche al hundirme entre helechos
hasta las rodillas bajo una bóveda de gritos.

Soy un mono pubescente entre pumas adolescentes
contemplando la delgada media luna y la tierra
abriéndole los ojos a una víbora muerta que se
anuda en el asfalto de un alfabeto futuro.

Es el final de la noche en la que los mosquitos
se colocan en mi frente y sueñan conmigo
leyendo las ruinas de mi mente perdidos en lejanas
ciudades buscando una cama vacía para morir.

Quedan catedrales, cines, mis soliloquios y yo.
Soy la oreja del mendigo pegado a un violín.
La esperanza está bajo mi carne débil donde
enterré cada beso acariciado por años.
Y seguiré despertando hasta el día que
borre cada uno y todo rastro de esos milagros.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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