marzo 6, 2021

Estoy desmantelando quién era

moviéndolo todo ladrillo por ladrillo.

Mi palacio es enorme,

incluso para los estándares medievales.

El vestíbulo es de la Capilla palatina en Palermo.

Severo, hermoso y atemporal.

Con un solo recordatorio de la mortalidad.

Un cráneo.

Cuervo en el suelo.

Son esos momentos

en los que todo eso que nos rodea,

en los que puedo hacer que todo desaparezca.

Echo la cabeza hacia atrás, cierro los ojos,

vistiéndome al coro de la corriente

de mi palacio de la memoria.

Viviré allí. Puedo ser feliz allí.

No todas las habitaciones son hermosas,

livianas y brillantes.

En las paredes de nuestros corazones y cerebros,

el peligro aguarda.

Hay agujeros en el suelo de la mente.

Y me transformo en imago;

el insecto volador en el estadio imaginal…

la última etapa de transformación.

Y cuando me convierta en lo que seré,

emergeré de esta pupa y volaré muy lejos.

Lo único que permanecerá será una imagen mía

enterrada en el inconsciente de un ser querido.

Podrá no ser lo ideal, podrá no ser la realidad,

pero tengo demasiada curiosidad

por demasiadas cosas

como para preocuparme por cualquier otra…

En mi palacio de la memoria.

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