octubre 22, 2021

Dejá rodar mi corazón. Va ciego y con la muerte a cuestas.

Andá, dejá que si la vida madre se le aleja la busque a tientas como niño en ruego.

Está al caer el hombre ya sin fuego. Sólo le queda una memoria añeja y un canto antiguo convertido en queja.

Aquí me tenés.

Mirá: a vos me entrego todo atado y de todo desatado, vestido en desnudez y sin orgullo.

Huérfano de mí mismo, ya he borrado mi nombre de la tierra. Aquí concluyo.

Herido el corazón de lado a lado quiere dormir junto a la paz del tuyo.

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