diciembre 4, 2020

No es rojo ni dulce.

No se derrite o da la vuelta, ni se rompe ni endurece,

entonces no puede sentir dolor, anhelo, ni lamento.

No tiene un consejo para dar, porque ni siquiera es bien proporcionado-

Es solo un embrague grueso de músculo, desequilibrado, mudo.

Aún así, lo siento por dentro en su jaula

suena como un tatuaje sin gracia alguna:

Yo quiero yo quiero- pero no puedo abrirlo:

no hay llave.

No puedo llevarlo en mi manga

o decirte desde su fondo como yo me siento.

Aquí y ahora es todo tuyo,

pero tendrás que llevarme con vos

a mí también…

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