Daniel Ulibarri

Mente, cuerpo y alma

 

Tu mente es un mapa. 

La dibujó un capitán de mar loco bajo una luna que fluyó hasta que lo supo; vientos con trompetas de bronce, mejillas hinchadas como cántaros, estados con estampados brillantes como alfombras árabes. 

 

Aquí enterraron tu cuerpo, en el estrecho donde nadan los peces ciegos. 

Todas tus partes se ahogaron congeladas. 

Tus ojos lloran sal y oro. Un paisaje como el lado oscuro de la luna. Brazos de sidra de manzana fuerte y bendecidos.

Un cuerpo salvaje como la cáscara de una castaña. Como tierra de hechiceros hambrientos.

 

Tu alma es agua en una noche de mayo.

Una rama de cerezo, un penacho de plumas blancas. 

Una lavanda tan fragante como tus palabras.

Una habitación donde la Paz y el Honor hablan como pájaros mientras cosen monedas brillantes sobre una tela trágica. 

Espíritu que se burla e ignora su pesado destino. Fuerza inexplicable que aletea y late sobre cosas encantadoras.

Sos el alma encantada por sus alas. 

A una sola voz, resucitarás a tus muertos solo para sacudir el orgullo de tus ángeles. He dicho.

 

Mente, cuerpo y alma.

 

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