Daniel Ulibarri

Mendigo

 
Manos pálidas que amé al lado del templo…
 
¿Dónde estáis ahora? ¿Quién yace bajo tus hechizos esta noche?
¿A quién más en camino al éxtasis expulsareis esta noche?
 
Ruego refugio: prisiones, abrid vuestras puertas—
Este mendigo busca una celda esta noche.
 
La soledad clásica de Dios se ha convertido en vinagre—
Todos los arcángeles, con las alas congeladas, cayeron esta noche.
 
Señor, clamaron los ídolos, No os dejéis quebrantar;
Solo nosotros podemos convertir al infiel esta noche.
 
Techos imperiales, dejad que tus convexidades espejadas
me multipliquen de una vez bajo tu hechizo esta noche.
 
He liberado un poco de fuego del hielo en lástima por el Cielo.
He dejado abiertas, para Dios, las puertas del Infierno esta noche.
 
En el templo venoso del corazón, todas las estatuas han sido destrozadas.
 
No queda ningún sacerdote en azafrán para dar su toque esta noche.
 
Dios, limita estos castigos, aún queda el Día del Juicio—
Soy un simple pecador, no soy un infiel esta noche.
 
Verdugos cerca de la mujer en la ventana.
Esta noche bendeciré a toda Jezabel.
 
La cacería ha terminado y escucho el llamado a la oración
desvanecerse en el de la gacela herida esta noche.
 
Mis rivales por tu amor, ¿los has invitado a todos?
Esto es un mero insulto, esta noche no es una despedida.
 
Y yo solo me escapé para decirte :
Dios solloza en mis brazos.
 
Pálidos dispensadores de mis Alegrías y Dolores,
Me llamaré Daniel esta y cada una de mis noches.
 

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