octubre 29, 2020

Me gusta pensar (y ¡cuanto antes mejor!) en un prado cibernético donde los mamíferos y las computadoras viven juntos en mutua armonía de programación como agua pura tocando el cielo despejado.

Me gusta pensar (¡ahora mismo, por favor!) en un bosque cibernético lleno de pinos y electrónica donde los ciervos pasean computadoras pasadas como si fueran flores con flores giratorias.

Me gusta pensar (¡tiene que ser!) en una ecología cibernética donde estamos libres de nuestros trabajos y unidos de nuevo a la naturaleza, regresando a nuestros mamíferos hermanos y hermanas, y todos vigilados por máquinas de amorosa gracia.

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