septiembre 27, 2020

original (17)

Un día miras hacia arriba y todo lo que queda…

hojas de un tronco retorcido, grueso en la base, un obelisco,

partido en la parte superior como la pezuña de un Ungulado,

un eje plagado de agujeros,

lugares esperanzadores para que los pájaros hagan sus fastidiosos nidos.

Y si miras más de cerca, verás una tortuga…

su cabeza tan grande como un obús y dos piernas,

intentando tranquilamente nadar fuera de la corteza correosa del cual está hecho.

Quiere saber -como un acusador en un sueño- qué has hecho con tu vida,

y abriendo su puño, manos anfibias, extendiéndolas,

te implora que saques su antiguo cuerpo del árbol.

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