Daniel Ulibarri

Manchas

El amor ha manchado mi cuerpo

 

al color del que sostiene las montañas.

 

Cuando me vestí con las cinco telas del mundo,

 

Solo jugué al escondite porque aunque estaba

 

disfrazado, el levantador me atrapó.

 

Y al ver su belleza, le ofrecí todo lo que soy.

 

Amigos, que aquellos cuyo Amado

 

esté ausente escriban cartas:

 

El mío habita en el corazón y ni entra ni sale…

 

Vidas se han entregado a su Señor y deidad.

 

De día o de noche,  sólo le sirven a Él…

 

creyendo que realmente algún día vendrá.

 

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