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Daniel Ulibarri

Mamíferos

Te escucho gritar mi nombre
desde más allá de mis sueños,
más allá de la ventana de esta casa.
Corriendo de la cama a la orilla
vislumbro tu espalda y el volcán que
surge del mar, esa silueta azul-negra,
mojados por las olas de la mañana.
Brotan fuentes y mentes de mamíferos.
Mis manos se levantan de la arena.
De rodillas, los dedos de mis pies
encuentran una oración genial
debajo de ellos, los dedos presionando
espuma de mar a mis sienes,
mientras se abren tus brazos
como una nueva y emocionante generación.
Suben al punto de la brújula, a bucear.
Si pudieras alcanzarlos, montarías
sus aletas bajo el horizonte,
navegando el choque de las olas
que nos ha dejado aquel pasado.
Y si pudiera agarrar mi propio miedo,
lo ahogaría hasta dejarlo sin aliento
y azul como este océano, como las espaldas
de las ballenas emergiendo por aire,
respirar y volver a bajar… como mamíferos.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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