septiembre 21, 2021

Lo que un poema no puede

Lo que no puede hacer un poema

es preparar un linchamiento.

No puede interceptar al hombre,

mujer o niño mientras regresan a casa.

No puede sacarlos de esa casa pies en la tierra,

cuerpos contorsionados por el miedo.

No puede encontrar una cuerda con cordón

lo suficientemente áspera para

sostener el nudo, sostener el peso.

Un poema no puede ser la cuerda pesada.

Ni puede encontrar la cuerda para hacer la soga,

encontrar un árbol con ramas

lo suficientemente altas, lo suficientemente gruesas.

No puede encontrar un árbol

lo suficientemente sano para acomodar

la repentina caída hacia la muerte.

No puede ser la turba, tirando la cuerda.

Atando la cuerda.

No puede izar la cuerda y mantenerla tensa

mientras los cuerpos están tensos

y luego rígidos y luego flácidos y empapados.

No puede ser el fluido que corre por las piernas

de los cuerpos, ni los ojos saltones,

ni las babas y la saliva.

No puede ser la turba mirando los cuerpos,

pesados como el carbón, colgando como aretes.

No puede arder soplete y marcar los cuerpos.

No puede ser la sonrisa y los vítores de la multitud.

No puede ser un padre, levantando a su hijo

sobre sus hombros para que obtenga una «mejor vista».

No puede ser el destello de luz y la tos de la vieja cámara.

No puede ser las postales que luego se venden

como recuerdos, ni la carroza de colores del carnaval,

decorada con serpentinas y globos,

que desfila los cuerpos por el pueblo.

Un poema no puede arrebatar

a una mujer por la noche.

No puede sentir el calor de su sangre

ni mojar su ropa en gasolina.

No puede llegar muy adentro

y arrebatarle el niño.

No puede ser el tacón de una bota

que aplasta ocho meses de vida.

No puede decirle ahora nunca serás madre,

ni rezar de rodillas en la tierra.

No puede llevar el cuerpo a casa en un saco

o decapitar el cuerpo con un hacha de leña.

No puede clavarle una estaca en la cabeza

y colocar la estaca en el suelo

en una transitada carretera.

No puede dejar la cabeza ahí hasta que el sol

ni los pájaros o las alimañas se salgan con la suya.

2 comentario en “Lo que un poema no puede

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