septiembre 20, 2020

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«Tiene mirada de lince».

Así se dice de los que ven muy bien, sobre todo de lejos.

Sin embargo, yo supe de un lince que no tenía mirada de lince. Por el contrario: era miope, cegatón. Para ver tenía que estirar el cuello y entrecerrar los ojos.

Los demás linces no lo veían bien, pues su cortedad de vista atentaba contra la buena fama de la especie. Lo apartaron entonces del grupo para que nadie viera que no veía.

Siento lástima por el lince que no tiene mirada de lince. Si pudiera lo llevaría con un oftalmólogo a fin de que le practicara alguna intervención correctiva o le prescribiera anteojos.

Así el lince tendría otra vez mirada de lince y no sería objeto de rechazo en su comunidad.

Pero tal tratamiento no es posible. Los linces no se avienen a consultar a un oftalmólogo.

Todo mundo sabe que los linces ven muy bien. Así, el lince que no tiene mirada de lince va por el mundo dando tropezones.

A nadie le he contado esto. No quiero que los demás linces me vean con mirada de lince.

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