enero 22, 2021

Me contaron la historia de aquel hombre que estaba pescando sin licencia en el río. Al ver que venía el guardia echó al agua su anzuelo, pero no alcanzó a ocultar el balde en que todavía se agitaban los peces que había pescado.

Le preguntó el vigilante:

¿Tiene usted licencia para pescar?

No estoy pescando -respondió el sujeto.

¿Y esos peces? -inquirió, severo, el hombre.

Son mis mascotas -dijo el otro-. Los traigo a que naden un ratito, luego les silbo y regresan al balde.

Me gustaría ver eso -lo retó el guardia.

Lo va a ver -replicó el pescador. Y así diciendo echó al río los peces.

Pasaron unos minutos, y preguntó el guardián:

¿A qué horas les va a silbar?

¿A quiénes? -dijo el individuo.

¡A los peces! -se impacientó el guardia.

Y preguntó el sujeto:

¿Cuáles peces?

La moraleja de este cuento es… ¿cuál moraleja?

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