original

Era una persona de libros sagrados.

Uno era el mar.

Otro la montaña.

Otro el cielo nocturno lleno de estrellas.

Otro el bosque.

Otro el desierto.

Otro la mujer y el hombre.

Otro los niños.

Otro los ancianos.

Otro todas las criaturas de la naturaleza.

Alguien le preguntó:

¿No tenés la Biblia? ¿No tenés el Corán? ¿No tenés el Talmud?

Contestó:

Oh, sí. También esos otros libros tengo

 

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