septiembre 28, 2021

Una lechuza ronda nuestra casa del Potrero.

Por las noches se posa en el ocal que crece frente al huerto. (Esa palabra, «ocal», es una abreviatura de «ocalito», deformación a su vez de «eucalipto»).

En una rama alta del alto árbol la lechuza repite su monótono «Uh, uh«.

A la gente del rancho esa canción le suena a amenaza.

Yo la oigo como un lamento de melancolía.

Compadezco a esta criatura de la noche, tan calumniada, y por lo mismo tan temida. O tan temida, y por lo mismo tan calumniada.

Dicen que es una bruja con vestido de ave; y que su canto anuncia la desgracia.

Yo no lo creo, y en el silencio nocturno, apagadas todas las luces de la casa, escucho el dolorido «Uh, uh«.

Triste, muy triste es la canción. Y a mí me gustan las canciones tristes.

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