septiembre 30, 2020

 

aa270fae-871d-4be1-94b5-789c708c1a20

Iba la lechera con su cántaro al mercado.

Por el camino pensaba que con el dinero que sacaría de la venta de la leche compraría pollas que se harían gallinas; vendería las gallinas y se compraría una vaca.

La vaca le daría terneros que vendería para comprarse una casa, y ya dueña de una casa no tendría problema para encontrar marido.

En eso iba pensando cuando tropezó, cayó al suelo, se quebró el cántaro y se derramó la leche. ¡Adiós pollas y gallinas; adiós vaca y terneros; adiós casa y marido!

La lechera se echó a llorar desconsoladamente.

La vio un hombre joven y apuesto y acudió a ayudarla.

De ahí nació una amistad que se convirtió en amor.

El joven y la lechera se casaron y fueron felices.

Hay quienes no gustan de que las personas tengan sueños, y escriben entonces fábulas morales en las que reprueban a los soñadores.

La vida muestra, sin embargo, que los sueños pueden volverse realidad.

Y la vida sabe más que los fabulistas.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: