Daniel Ulibarri

Latidos de guerra

En un giro cada vez mayor las cosas se desmoronan.

El centro no se puede sostener cuando se transforma en papel.

La mera anarquía se desata sobre el mundo:

entre el ego y el alma no hay jamás un ganador.

La marea tiñe de sangre la inocencia que se ahoga.

En algún lugar entre arenas de un desierto

un corazón se rompe entre silencios

de hombres con cuerpos de león.

Miradas blancas y despiadadas caen a nuestros pies que se queman con el sol.

Todo lo que era dulce se rompe como cristal.

La oscuridad cae de nuevo; pero ahora lo sé.

Nadie se llevó los sonidos de nuestro corazón:

en este mundo loco nadie cree ya ni un poco

que el viento pueda cantar una canción.

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