octubre 22, 2021

Llegaron sin anunciarse, de repente.

Confieso que al principio me sobresaltaron. Jamás las había visto, y su presencia me inquietó.

Eran criaturas extrañas, ciertamente. Su rostro de ángel cobraba de pronto traza demoniaca.

Se veía que eran capaces de hacer el mayor bien, y también de causar el mayor mal. En ocasiones mostraban soberbia, y en otras actuaban con humildad. Decían grandes verdades, pero difundían también feroces calumnias y mentiras descomunales.

Proponían mensajes amorosos, y luego entregaban textos llenos de odio. Lo mejor del hombre y la mujer aparecía en ellas, pero también lo peor.

Les pregunté, confuso.

¿Quiénes son ustedes?

Me respondieron:

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