Un hombre veía pasar las nubes.

No hacía otra cosa más que ver pasar las nubes.

A fuerza de ver pasar las nubes se volvió filósofo.

Un día escribió el hombre:

«¡Cómo pasan las nubes!«.

Arriba, una nube miraba pasar a los hombres.

No hacía otra cosa más que ver a los hombres pasar.

A fuerza de verlos pasar la nube se aficionó a la filosofía.

Un día escribió:

«¡Cómo pasan los hombres!«.

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