octubre 22, 2021

La viajera subió a lo alto de aquel alto monte.

En la cumbre vio lo que parecía una cueva.

Entró a ella, y en su interior halló una rica veta de oro.

Salió, ocultó la entrada de la gruta con ramas y con piedras y regresó a la aldea.

Le preguntaron los aldeanos:

-¿Qué encontraste?

Replicó la viajera:

-Nada.

Tiempo después volvió a subir a la montaña.

En un claro del bosque vio un manantial que antes no estaba ahí. De él fluía una generosa linfa.

El agua no sólo bastaría para saciar la sed del pueblo, sino también serviría para regar sus sementeras.

Volvió la viajera a la aldea.

Le preguntaron:

-¿Qué encontraste?

Respondió la viajera, jubilosa:

-¡Vengan conmigo! ¡Hallé un tesoro!

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