Has dormido en el suelo antes

Y empezaste a ponerte de pie

Al repentino rugido del cañón,

O el redoble ritmo del tambor.

Pero en este campo de muerte

Sin sonido tu sueño se rompe;

Aquí no hay aliento febril

Ninguna herida que sangre y duela.

Todo es reposo y paz,

Sin pisar yace el césped;

Cesa el grito de batalla,

¡Es la tregua de Dios!

Tus pensamientos serán como centinelas

Para mantener tu descanso libre de peligro.

Te engalanan con flores fragantes

Tuyo ha sido el sufrimiento

Pero su recuerdo será de otros.

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