septiembre 28, 2021

Llego al jardín, y me recibe con una alfombra roja.

El viento de ayer hizo caer los pétalos del rosal de enredadera, y el suelo está pintado de color de púrpura.

Es un milagro que la violenta ráfaga no haya hecho caer también el claro azul del cielo. Aun así el muro se ve triste.

Me recuerda el invierno, ese grisáceo anuncio del olvido. La primavera parece derrotada, y son las flores muertas su esquela funeraria.

Yo no me pongo triste, sin embargo. A lo largo de la vida he aprendido que la rosa siempre vuelve, y que el viento siempre se va.

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