septiembre 17, 2021

Mirá esa piedra. Mirála.

No es una peña, ni una roca, ni un peñón.

Es una piedra común y corriente que recogí al azar en el arroyo.

Pero en ella está la edad del mundo, y sabe historias que nosotros ignoramos, de pretéritos volcanes, de terremotos que toda la tierra sacudieron, de marejadas que la trajeron quién sabe de qué confín remoto para dejarla aquí después de mil milenios.

Tantos prodigios hay en este mundo que no podemos caminar sin pisar uno.

Tantos misterios nos rodean que el infinito nos rodea, y nos rodea la eternidad.

Me miro humilde ante esta piedra. Fue antes que yo; será cuando yo ya no sea.

Con reverencia la vuelvo a poner en el mismo lugar donde la recogí.

No debo mover de su sitio un prodigio. No debo mover de su lugar un misterio.

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