Daniel Ulibarri

La muerte otorga

Como una lengua tonta que habla con elocuencia, escuché una voz amortiguada decir que la muerte otorga a través de la oscuridad.

Mis ojos se clavaron como garras en las nubes, esos giros de plumas que mantienen separados al sol abrasador del intelecto que ahora brilla ferozmente.

En los corrales de ovejas entierro mi cara para que me trague la tierra porque el camino al cielo escucha solamente a los corderos.

Una sinapsis de fuego y meteoros, el fibrilar latido del corazón y mis células crujen y mi cerebro comienza a arder.

Mi propio nacimiento desastroso, el ombligo estrangulador es el látigo alrededor de mi cuello.

Morir me reveló mi nacimiento, logré ver cómo la mitad de mi cerebro se oscureció a través de los años como una vela, un remate desconcertante.

Empujé mi dolor como un escupitajo de mis entrañas a mi cerebro…

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: