Daniel Ulibarri

La mirada del Padre

 

En una estación fría acostumbrada a calentar más que a enfriar, a la horizontalidad más que a una montaña, un niño nació en una cueva para salvar al mundo; sopló como sólo sopla a través en los desiertos de invierno.

 

Para Él, todas las cosas le parecían enormes: el pecho de su madre, el vapor de las fosas nasales del buey, Gaspar, Baltasar, Melchor, el equipo de los magos, sus regalos amontonados junto a la puerta, entreabierta.

 

No era más que un punto, y el punto era una estrella.

 

Vivamente, sin parpadear, a través de lo pálido, lo perdido en las nubes, sobre el niño en el pesebre, desde lejos: desde la profundidad del universo, desde su extremo opuesto, la estrella estaba mirando dentro de la cueva.

 

Y esa fue la mirada del Padre.

 

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: