octubre 26, 2021

La desgracia de la mujer afgana

Debido a atávicos motivos el hombre ha tenido siempre bajo su dominio a la mujer.

Pearl S. Buck, Premio Nobel de Literatura, le preguntó a un chino de los pasados tiempos cómo era posible que un hombre tuviera cuatro esposas.

¿Por qué lo cuestionóuna mujer no podía tener cuatro maridos?

Señora -contestó el hombre-, he visto muchas jarras de té con cuatro tazas, pero jamás he visto una taza de té con cuatro jarras“.

Hay excepciones claro, a esa dominación del másculo.

Una querida amiga mía nunca se casó.

Explica: “Estoy para mandar, no para hacer mandados“.

Y añade: “No tengo un esposo, pero tengo varios hombres, y todos ellos por aquí se van“. Y señala con inequívoco ademán por dónde se los pasa.

Poco a poco la mujer latinoamericana ha ido liberándose del anacrónico mando varonil.

Esa sumisa sujeción de la mujer al hombre persiste ya solamente en los usos y costumbres de algunos pueblos indígenas, nocivas tradiciones tan decantadas por turistas del indigenismo que no se dan cuenta de que al pedir la perpetuación de esos antiguos hábitos condenan a las niñas y mujeres de esas etnias a una opresión que mucho se parece a la esclavitud.

Igual injusticia sufrirán las mujeres de Afganistán después del apoderamiento del país por parte de los talibanes.

¿Qué pasará ahora con el regreso de los talibanes?

Desde el domingo pasado que tomaron el poder, al irse las tropas estadounidenses, las mujeres y niñas afganas están aterradas, lo único que quieren es huir del régimen talibán.

Ellas saben que son las más vulnerables por el solo hecho de ser mujeres.

De allí que muchas mujeres de muchas partes del mundo hicieran un llamado para que Afganistán mantenga sus fronteras abiertas para todos aquellos que quieran huir, pero especialmente para las mujeres.

Países como Chile, Mexico y nuestra Costa Rica están dispuestos a recibir familias encabezadas por mujeres en peligro.

Por su parte el Emirato Islámico se comprometió a respetar los derechos de la mujer:

Vamos a permitir que trabajen y estudien dentro del marco de la ley islámica. Nuestras mujeres son musulmanas y también estarán contentas de vivir bajo la Sharía (…) las mujeres podrán trabajar en la sanidad y otros sectores donde se las necesite“. [EL PAÍS]

La que no les cree en absoluto es Humira Saqib, periodista y defensora de los derechos de la mujer: “Los talibanes han empezado a ir casa por casa buscando a las mujeres activistas“.

Ella no se fía de lo dicho por el Emirato Islámico. Tampoco muchas mujeres, por ello, han decidido esconderse, no por “paranoia“, dice Saqib, porque ya los islamistas secuestraron a activistas como Zahra Jalal, de la Red de Mujeres en Gobernanza Urbana.

Muchas voces de periodistas e intelectuales de todo el mundo han criticado la decisión de Joe Biden por haber retirado, después de 20 años, las tropas estadounidenses y así dejar a los afganos civiles en manos de los talibanes.

Esta vez es el fin. La cacería. Los lobos han entrado a Kabul. Una inmensa pena. Terrible amargura hacia América que ha cometido un crimen sin precedentes. Veinte años después del 11 de septiembre, Joe Biden ha perdido su honor“, escribió en un tuit el intelectual francés Bernard-Henri Lévy, experto en la región en la que está enclavado Afganistán.

Las organizaciones humanitarias del mundo deberán estar pendientes de lo que allá suceda, y denunciar cualquier abuso cometido por los fundamentalistas en contra de la mujer afgana.

La piedad popular… ¿habrá algún organismo o nación que pueda armarla?

Los derechos de las mujeres y las niñas en Afganistán deben tener una sola dirección y es hacia delante. Las mujeres y niñas afganas han desempeñado un papel decisivo en la historia de su país. Es fundamental que lo sigan haciendo y que se protejan sus derechos ganados con tanto esfuerzo. 

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