septiembre 30, 2020

bucardo_650

La cabra agacha la cabeza como un yunque cubierto de piel,

como si supiera que todas las cosas en el mundo cambian.

Sus ojos están divididos en dos por una línea horizontal de luz amarilla.

Te estás preguntando qué podría pasar si te acercás.

Tenemos un idioma propio y otro que usamos para los demás.

Te lo dije, ha bajado la cabeza.

Sin embargo, podés ver por cuenta propia que está masticando.

Lo que traga se convierte en su regurgitar.

Yo también buscaba a quien no me entendía.

Uno con otro fuimos bestiales, sin exagerar.

Aunque al principio, al principio…

cuando nos tocamos la frente, teníamos curiosidad.

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