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Daniel Ulibarri

Juventud

Es cierto que en nuestra corrupción poseemos
bellezas no reveladas hasta la antigüedad:
rostros alterados por el corazón
y, por así decirlo, el encanto de la apatía;
pero por sutiles que sean, tales artefactos
de una musa tardía nunca impedirán que
nuestra enfermiza raza ofrezca a la juventud
su más verdadero homenaje; todavía adoramos a
la juventud, su expresión franca, su frente
tranquila, sus ojos brillantes como el agua;
juventud sagrada que comparte inconsciente
como un pájaro cantor, una flor o el resplandor
del cielo— ¡su canto, su olor, su irresistible calor!

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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