Daniel Ulibarri

Incertidumbre

 
Pareciera que la inteligencia de toda la humanidad se puso a prueba durante los dos años de pandemia. 
 
Algo totalmente inesperado, inaudito e inimaginable sacudió al mundo no solo en la esfera de la salud; la infección por el nuevo coronavirus ha tenido repercusiones en todos los ámbitos: social, económico, político, tecnológico y emocional, entre otros. 
 
La constante en estos más de 24 meses ha sido la incertidumbre.
 
La falta de claridad en lo que se aproximaba, la dificultad para tener precisión en lo que sucedía, el continuo cambio en el rumbo de la enfermedad acabó por crear una necesidad por tener respuestas a preguntas que eran nuevas a la ciencia. 
 
Aprendimos que solo podíamos hablar del presente, el futuro es eso, aquello que sucederá en un tiempo posterior al que se está viviendo, un sinónimo de incertidumbre.
 
Si bien la pandemia parece tomar un rumbo de calma, hoy en día persiste la disyuntiva entre si esto es realmente la llegada de una fase endémica o si se trata solo de otro periodo de remanso ante una nueva ola por una variante nueva. 
 
Existen argumentos a favor de la primera posibilidad, pero no podemos dejar a un lado la probabilidad de lo segundo. 
 
La aparición de la variante Ómicron provocó un enorme número de infectados en poco tiempo, además, afortunadamente resultó ser menos agresiva que las variantes anteriores, esto ha permitido que literalmente hayan desaparecido las formas previas del virus.
 
Si bien, ahora circulan sub-variantes como B.2 y B.3, estas mantienen la misma tendencia, alta transmisión, menos agresividad. 
 
Para desplazar a Ómicron y sus subvariantes tendría que aparecer un virus que tuviera las siguientes características: mayor contagiosidad, lo cual resulta difícil ante la capacidad de transmisión de las actuales, o bien un mayor escape a la inmunidad previa y a las vacunas desarrolladas, por lo que tendría que tratarse prácticamente de un nuevo virus de la familia de los coronavirus; es decir, estaríamos hablando de una nueva pandemia.
 
La inmunidad que se ha adquirido por este tsunami de contagios ha provocado que en un corto tiempo un alto porcentaje de personas se infecten y desarrollen inmunidad que esperemos dure lo suficiente para que la circulación del virus disminuya, a esto hay que sumarle el hecho de que se han aplicado ya más de 10.7 mil millones de dosis de vacuna contra el SARS-CoV-2 en todo el mundo.
 
Existe además el reporte histórico de una infección similar a la que hemos vivido en estos dos años, la cual acabó convirtiéndose en una infección respiratoria estacional.
 
Se trata de la influenza rusa o influenza asiática que ocurrió en los años de 1889 y 1890; durante este brote infeccioso murió un millón de personas. 
 
Uno de los datos que frecuentemente se mencionan en la descripción de los enfermos fue la pérdida del olfato y del gusto, por lo que existe la probabilidad de que esta pandemia no hay sido causada por el virus de la influenza A H2N2 como se ha pensado, sino por uno de los coronavirus que ahora producen infecciones gripales en el invierno, la betacoronavirus OC43.
 
Lo anterior no excluye la posibilidad de que Covid-19 dé un cambio en su evolución y que retome fuerza con una nueva versión del mismo, esto seguirá siendo una sombra mientras no se alcancen bajos números de contagios diarios y la población vacunada aumente en países con bajo porcentaje de vacunación. 
 
Los reservorios naturales, como venados de cola blanca, roedores, visones pudieran provocar un recontagio humano de una forma diferente del virus y de aquí surgir una nueva epidemia.
 
El futuro traerá respuestas a esta incertidumbre.
 
Seguramente habrá pandemias en los próximos años y por lo tanto, es necesario aprender de los errores cometidos durante este periodo a nivel individual, social, nacional y como mundo. 
 
Han sido muchas las fallas, aunque también ha habido aciertos. 
 
El cambio que logremos será el resultado de que hayamos aprendido; si este cambio no ocurre habremos cometido otro grave error, el haber perdido la oportunidad de ser mejores seres humanos a pesar de la catástrofe vivida.
 
 

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