Hombre bueno y hombre malo

El hombre bueno vivía vida buena. Era casto y humilde, huía de los placeres y se entregaba a duras penitencias.

Le preguntaban al hombre bueno sus amigos: «¿Por qué vivís así?«.

Y él respondía con otra pregunta: «Porque ¿qué tal si hay un Dios?«.

El hombre malo vivía vida mala. Era lujurioso y soberbio, día y noche se entregaba a la voluptuosidad, y halagaba su cuerpo con toda suerte de molicies.

Le preguntaban al hombre malo sus amigos: «¿Por qué vivís así?«.

Y él respondía haciendo otra pregunta: «Porque ¿qué tal si no hay un Dios?«.

Pasaron los años, y el hombre bueno y el hombre malo se vieron al final de su vida. En los umbrales de la muerte se preguntaba el hombre malo: «Y ¿qué tal si hay un Dios?«.

Y en los umbrales de la muerte se preguntaba el hombre bueno: «Y ¿qué tal si no hay un Dios?«.

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