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Daniel Ulibarri

Holgazán

A un cierto sujeto del sureste de la capital le tomaron una radiografía.

El médico se desconcertó al ver la placa: en la espalda del individuo aparecían unas manchas simétricas que el facultativo jamás había visto.

Convocó a junta de radiólogos y especialistas en diversas ramas de la ciencia médica, y ninguno acertó a relacionar aquellas extrañas señales con alguna enfermedad.

La esposa del individuo vio la radiografía y dijo:

Son las huellas que le ha dejado en el lomo la hamaca.

En otra ocasión el mismo sujeto se hizo un análisis de laboratorio.

La encargada le informó:

Le salieron tres ácidos.

¿Tres? -se alarmó el sujeto-. Yo sólo sé del ácido úrico. ¿Cuáles tres ácidos me salieron?

Enumeró la laboratorista:

Ha sido tragón, ha sido borracho y ha sido güevón.

Borracho había sido, en efecto este hombre, y conservaba la afición. Con esta añadidura: jamás pagaba lo que se bebía.

Un amigo se lo topó en una cantina y le dijo:

Vamos al bar de mi barrio. Ahí las cervezas est