Daniel Ulibarri

Heraldos de mí

Vendré cuando estés más triste.

Acostado solo en la habitación oscura;

Cuando el día loco se ha desvanecido y la sonrisa de alegría con él se desvanece.

Vendré cuando el corazón se sienta real, cuando tenga influencia completa.

Porque mi influencia parcial sobre el dolor ladrón de la pérdida se profundiza.

Y si la alegría se congela, llevaré tu alma lejos…

¡Escucháme!, es justo la hora: el tiempo terrible para vos.

¿No sentís en tu alma un torrente de extrañas sensaciones rondando?

Precursores de un poder más severo, ¿heraldos de mí?

La impactante colusión baja y lenta de amo y víctima en una sola voz es la razón para la más espantosa soledad.

Ella ha invertido los roles de vos y yo; no lo hace como una muestra de poder.

Ella ha invertido los roles para forzarse a sí misma algo de piedad por esta alma atrapada en vidrio…

Porque soy yo su única verdadera creación…

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