septiembre 21, 2021

La arquitectura anónima de la soledad

se está volviendo más alta, un camino más lejos,

por encima de la multiplicación horizontal de mi Guerra Fría:

mis plantas y flores estelares de salvaje inclinación.

Mi andar es tambaleante y mi histeria solitaria.

Pero en mí no existen trazos de vergüenza ni huellas de terror.

Soy libre para pasar junto al lote baldío,

o por el bar donde se concibe el adulterio,

donde florecen grandes olas a través del aire estirado.

Pero no puedo ni logro conjurar en otros lugares

mis aislamientos necesarios y precarios.

Todo futuro parece un suspiro, como un globo suelto.

Mi Guerra Fría no parece haber terminando.

Los edificios son más altos y no tienen nombre.

El romance de cada ideología atormenta al romance de otros.

En el vendaval y el abrazo del aislamiento, el hermoso desnudo

oscurecido por el polvo en un pisapapeles es justicia.

Solo mis lealtades locas lo pueden soportar.

Mis contrapartes locas son amantes que la pasión no puede explicar.

En esta zona vivo para la contradicción y la ironía,

contrapartes en mi Guerra Fría de los escombros por amor a la justicia

y por amor a los desnudos oscurecidos por el polvo y la vulgaridad divina.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: