Daniel Ulibarri

Grandezas

El mundo está cargado de la grandeza de Dios como el ardor del brillo en un papel de aluminio agitado.

Se acumula la grandeza, como el exudado del aceite aplastado se filtra hacia tejidos más cercanos.

El Espíritu Santo y el mundo en pedazos meditan entre llantos quemados de pechos ahogados.

Los hombres no reconocen sus hojas de palo, las generaciones que han pisado y pasado…

Una mancha que sangra desprovista y sin trabajo no sentir los pies de un suelo descalzo ahor.

Veo la huella del hombre y comparto el dolor que apenas se asoma: esa naturaleza que se gasta en el fondo de las cosas.

Las luces se apagan al iniciar la mañana.

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