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noviembre 25, 2020

El gallo es el sultán del gallinero.

Pasea por el corral con arrogancia; mira hacia todos lados con mirada de jaque bravucón.

Se diría que se siente el rey no sólo del gallinero, sino de todo el mundo y sus contornos.

Doña Rosa les echa en la mañana maíz a las gallinas. Éstas no comen sino hasta que el gallo ha empezado ya a comer. Ninguna se le acerca. Él se acerca a ellas cuando le viene en gana.

“¡Ay, quién tuviera la dicha del gallo, que nada más se le antoja y se monta a caballo!”.

Pero el gato llega al corral y entonces el gallo, temeroso, va a esconderse en un rincón.

En cambio la gallina con pollitos abre las alas, desafiante, y se dispone a enfrentar al gato si se acerca a los polluelos.

Es una gran fortuna vivir en contacto con la naturaleza. Es la mejor maestra.

De sus criaturas aprendemos lecciones que no se enseñan en la escuela.

Una de ellas es que en todas las especies animales el macho es vanidad y la hembra es la verdad.

La especie humana es una especie animal.

Le es aplicable la enseñanza que se da en el gallinero.

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